God.
En un cuarto de 2 x 2 se despidieron sin saber que no se iban a volver a ver. Dejaron todo ahí, en esas sábanas que ahora son una tumba de secretos y abrazos. De "gracias" que nunca dijo, de "te quieros" débiles que apenas existen. Se destapó la verdad pero nunca se podrá ver, porque se separó en dos, como siempre iba a pasar. Ella no estaba lista para dejar ir aquellas horas en las que podía ser quien realmente era, dejar el otro lado del casaette andando, sin críticas ni miradas reprobantes. Era feliz, por fin era feliz sin ataduras. Esperaba todas las semanas esos ratitos de paz que sólo eran suyos, se desahogaba y sonreía por el metódico precio de escuchar y dar algunos besos, de sonreír y abrazar. Lo más curioso es que ambos caían como anillo al dedo, no quiero empezar a describir las características que compartían, pues me parece irrelevante ni haré incapie en lo que los diferenciaba, pero quiero aclarar que cada vez que se veían una sonrisa se imprimía en la cara de los dos, la serenidad reinaba y el cielo tenía otro color, había un aliado, el mundo no era tan difícil, ni tan frío porque en algún momento iban a su refugio, donde los dos estaban a salvo.
Comentarios
podrias escribirte un libro no? sos interesante, que lindo seria formar parte de tu vida